“Me pegan, rompen mis cuadernos, hasta por internet me molestan, mis padres no saben nada”. Palabras de una atemorizada Rocío, adolescente de 15 años, quien se rehúsa regresar al colegio debido a la violencia a la que es sometida a diario por sus compañeros.
Casos como el narrado por Rocío, se repiten a diario en nuestro medio, motivo por el cual “Sembrando Esperanzas”, proyecto desarrollado por la Facultad de Humanidades de la Universidad César Vallejo (UCV), se diseñó para disminuir los altos índices de bullying en 31 centros educativos de Trujillo; involucrando a padres y madres de familia; alumnos de tercero, cuarto y quinto de secundaria; y personal docente y administrativo.
Las investigaciones realizadas en el referido proyecto llevan a determinar que el bullying impulsa a muchos adolescentes al suicidio, la deserción escolar, depresión y manifestaciones más agravantes.
Además se ha determinado que quienes sufren de bullying provienen –generalmente-de familias sobreprotegidas, monoparentales donde el cuidado de los hijos está a cargo de la madre o abuela, aunque no quiere decir que todos los casos de bullying pertenezcan a esta problemática familiar.

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